El rubor de Selene

Cuando la Luna se aproxima al horizonte, la densidad de la atmósfera dispersa su luz. Los colores de onda corta, como los azulados, no pueden traspasarla. Sin embargo, los colores de onda larga, los anaranjados, sí llegan hasta nosotros. Por ello, cuando se pone, su color blanco se va tornando rojizo... Aunque quizá no sea ciencia, sino el rubor de Selene cuando observa el mundo de cerca.

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