Una persona sentada en un sillón, con un abrigo oscuro y los brazos cruzados
Atribución explora la construcción humana del sentido a partir de doce piezas organizadas en cuatro tríadas. Cada pieza reúne tres elementos producidos por procesos independientes: una imagen generada mediante inteligencia artificial, una palabra seleccionada al azar por un algoritmo y una descripción de la imagen formulada por un sistema de reconocimiento visual. La obra no busca que estos tres elementos coincidan, sino indagar qué ocurre cuando aparecen juntos.
Ante cada pieza, la mente tiende a establecer vínculos: la palabra parece titular la escena, la descripción parece explicarla y la imagen parece confirmar o contradecir ambas. Sin embargo, esa aparente coherencia no pertenece a la obra, sino que emerge en quien la observa. De esta forma, la instalación sitúa en el centro de la experiencia perceptiva la apofenia: la tendencia a encontrar patrones o vínculos donde solo hay coexistencia.
En un contexto saturado por imágenes generadas, clasificaciones automáticas y lecturas algorítmicas del mundo, la obra interroga dónde se produce realmente el sentido: en la imagen, en el sistema que la describe o en quien la observa.
