DESTORNILLADOR
Una persona sentada en un sillón, con un abrigo oscuro y los brazos cruzados
La obra explora la construcción humana del sentido y el significado. Cada pieza se compone de una imagen creada mediante inteligencia artificial generativa, una palabra seleccionada al azar y una descripción de la imagen producida por un sistema de reconocimiento visual. Estos elementos no han sido concebidos para coincidir, ni responden a una intención narrativa unificada.
La obra se sitúa en el punto de intersección entre lo que una imagen muestra, lo que una máquina cree reconocer y lo que un algoritmo introduce aleatoriamente como posibilidad de sentido. Esta disociación activa en la persona un impulso interpretativo que tiende a establecer relaciones entre elementos que no comparten origen ni lógica. En ese proceso aparece la apofenia como mecanismo perceptivo: la necesidad de construir coherencia donde solo existe coexistencia.
«Atribución» desplaza el concepto de azar hacia una problemática estructural, en la que la producción contemporánea de significado se ve afectada por la interacción de sistemas heterogéneos que generan, describen y nombran el mundo sin necesariamente entenderlo.
