La procrastinación es el acto de retrasar una tarea. En una sociedad que exige producir de forma continua y compulsiva, la detención o el aplazamiento de alguna actividad se percibe como holgazanería o incompetencia personal. Sin embargo, la procrastinación ocasional e intencionada favorece la reflexión, la maduración de ideas, las decisiones conscientes y la creatividad.